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domingo, 8 de febrero de 2015

El amor, ese gran clásico

Como sabéis el sábado es San Valentín. Por este motivo, en la Biblioteca encontraréis a lo largo de esta semana una selección de obras cuyo tema principal es el amor en todas sus vertientes, desde la más romántica a la más clásica. Si queréis triunfar podéis apuntaros un tanto con poemas de Bécquer, Neruda, Salinas, Felipe Benítez Reyes, Gimferrer, Borges... Por suerte, hay para elegir.

Nosotros no vamos a ser menos y hoy dejamos aquí un poema de amor del sevillano Luis Cernuda (Sevilla, 1902-México D.F., 1963):

TE QUIERO

Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

domingo, 9 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero


 “Vivo dentro de la fantasía paranoica del fin del mundo y no solo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entren en ella. Todas mis palabras son la misma que se inclina hacia muchos lados, la palabra FIN, la palabra que es el silencio, dicha de muchos modos”.

Leopoldo María Panero (Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, 2014)

El pasado día 6 de marzo falleció el poeta Leopoldo María Panero, el último de una saga dedicada a la poesía: su padre, Leopoldo Panero, su tío, Juan Panero, y su hermano, Juan Luis, también dedicaron su vida a las letras. 

Con una infancia y una vida complicada donde las haya, Leopoldo María Panero era considerado por muchos como "el último poeta maldito". Este adjetivo se emplea para referirse a cualquier poeta de gran ingenio, pero incomprendido por sus contemporáneos. Si, además, le sumamos la vida bohemia, el hermetismo, el afán provocador y una vida personal, como decimos, bastante complicada por enfermedades mentales y otras cuestiones, tenemos el perfil completo. Si alguien tiene curiosidad por conocer mejor la vida de esta familia de poetas, recomendamos el documental dirigido por Jaime Chávarri El desencanto (1976).

José María Castellet lo incluyó dentro de su antología de los Novísimos (Nueve novísimos poetas españoles), aunque él se resistió a cualquier tipo de etiqueta. Es la suya una poesía desgarrada, oscura, de una constante exploración de los recovecos ocultos de la conciencia. No es una lectura fácil, pero sí reveladora e inquietante.

Queda pendiente de publicación un libro de poemas titulado Rosa enferma, que verá la luz dentro de unos meses.

Dejamos aquí enlaces a las noticias publicadas en prensa relacionadas con el fallecimiento de Leopoldo María Panero que os puedan interesar:

Cerramos con un poema suyo, "El loco mirando desde la puerta del jardín":

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.

Leopoldo María Panero
de Poemas del manicomio de Mondragón. (Hiperión, 1987)


Descanse en paz.

sábado, 8 de febrero de 2014

En la Biblioteca: Su nombre era el de todas las mujeres

Hola a todos.

Esta semana traemos un poco de poesía al blog de la mano de Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) y una de sus obras más conocidas: Su nombre era el de todas las mujeres. En ella reúne poemas de temática amorosa. De Cuenca es escritor, traductor, editor, crítico literario...  Su poesía se caracteriza por combinar elementos pop, modernos, y abundantes referencias culturales tanto contemporáneas como clásicas. Una poesía que mezcla lo trascendental con lo cotidiano y que no deja indiferente a nadie que se acerque a ella. Clasicismo, el mundo del cómic, del cine, la literatura, la Historia, el Arte... Todo tiene cabida en su poesía que, además, está impregnada de un fino sentido del humor.

Algunos de los poemas reunidos en este libro han sido musicados por Loquillo con un excelente resultado como se puede comprobar en un disco titulado igual que el poemario.

 Os dejamos aquí un poema que esperamos que os guste y os sirva de acicate para leer el libro:

POLITICAL INCORRECTNESS

Sé buena, dime cosas incorrectas
desde el punto de vista político. Un ejemplo:
que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta. Otro que el multi-
culturalismo es un nuevo fascismo,
sólo que más hortera, o que disfrutas
pegando a un pedagogo o a un psicólogo,
o que el Mediterráneo te horroriza.
Dime cosas que lleven a la hoguera
directamente, dime atrocidades
que cuestionen verdades absolutas
como: “No creo en la igualdad”. O dime
cosas terribles como que me quieres
a pesar de que no soy de tu sexo,
que me quieres del todo, con locura,
para siempre, como querían antes
las hembras de la Tierra.


VERSIÓN DE LOQUILLO:


jueves, 21 de marzo de 2013

CONMEMORACIÓN DEL DÍA DE LA POESIA

FEDERICO GARCÍA LORCA

  • Invocación al laurel

A Pepe Cienfuegos

Por el horizonte confuso y doliente
venía la noche preñada de estrellas.
Yo, como el barbudo mago de los cuentos,
sabía el lenguaje de flores y piedras.

Aprendí secretos de melancolía,
dichos por cipreses, ortigas y yedras;
supe del ensueño por boca del nardo,
canté con los lirios canciones serenas.

En el bosque antiguo, lleno de negrura,
todos me mostraban sus almas cual eran:
el pinar, borracho de aroma y sonido;
los olivos viejos, cargados de ciencia;
los álamos muertos, nidales de hormigas;
el musgo, nevado de blancas violetas.

Todo hablaba dulce a mi corazón
temblando en los hilos de sonora seda
con que el agua envuelve las cosas paradas
como telaraña de armonía eterna.

Las rosas estaban soñando en la lira,
tejen las encinas oros de leyendas,
y entre la tristeza viril de los robles
dicen los enebros temores de aldea.

Yo comprendo toda la pasión del bosque:
ritmo de la hoja, ritmo de la estrella.
Mas decidme, ¡oh cedros!, si mi corazón
dormirá en los brazos de la luz perfecta.

Conozco la lira que presientes, rosa:
formé su cordaje con mi vida muerta.
¡Dime en qué remanso podré abandonarla
como se abandonan las pasiones viejas!

¡Conozco el misterio que cantas, ciprés;
soy hermano tuyo en noche y en pena;
tenemos la entraña cuajada de nidos,
tú de ruiseñores y yo de tristezas!

¡Conozco tu encanto sin fin, padre olivo,
al darnos la sangre que extraes de la Tierra;
como tú, yo extraigo con mi sentimiento
el óleo bendito que tiene la idea!

Todos me abrumáis con vuestras canciones;
yo sólo os pregunto por la mía incierta;
ninguno queréis sofocar las ansias
de este fuego casto que el pecho me quema.

¡Oh laurel divino, de alma inaccesible,
siempre silencioso, lleno de nobleza!
¡Vierte en mis oídos tu historia divina,
tu sabiduría profunda y sincera!

¡Árbol que produces frutos de silencio,
maestro de besos y mago de orquestas,
formado del cuerpo rosado de Dafne
con savia potente de Apolo en tus venas!

¡Oh gran sacerdote del saber antiguo!
¡Oh mudo solemne cerrado a las quejas!
Todos tus hermanos del bosque me hablan;
¡sólo tú, severo, mi canción desprecias!

Acaso, ¡oh maestro del ritmo!, medites
lo inútil del triste llorar del poeta.
Acaso tus hojas, manchadas de luna,
pierdan la ilusión de la primavera.

La dulzura tenue del anochecer,
cual negro rocío, tapizó la senda,
teniendo de inmenso dosel a la noche,
que venía grave, preñada de estrellas.


martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Balada de Otoño

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.
Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.

La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada en otoño.

Una balada en otoño,
un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.

Una balada en otoño,
a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

Te podría contar
que esta quemándose mi último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa doy
todo lo que soy,
porque estoy solo
y tengo miedo.

Si tú fueras capaz
de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar
con esa porcelana que descubrí ayer
y que por un momento se ha vuelto mujer.

Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado
volverías a mi lado.

Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados...

Joan Manuel Serrat

lunes, 13 de diciembre de 2010

Federico García Lorca

MALESTAR Y NOCHE


Abejaruco.
En tus árboles oscuros.
Noche de cielo balbuciente
y aire tartamudo.

Tres borrachos eternizan
sus gestos de vino y luto.
Los astros de plomo giran
sobre un pie.
Abejaruco.
En tus árboles oscuros.

Dolor de sien oprimida
con guirnalda de minutos.
¿Y tu silencio? Los tres
borrachos cantan desnudos.
Pespunte de seda virgen
tu canción.
Abejaruco.
Uco uco uco uco.
Abejaruco.

Federico G. Lorca